#4 Sobre el Miedo

 

Siempre que tengo la oportunidad de hacer parte de un panel o de dar alguna conferencia una de las preguntas que más me hacen es si no me ha dado miedo hacer lo que he hecho. ¿La verdad? Es que veo el miedo como algo completamente normal en cualquier ser humano, pues todos, absolutamente todos lo sentimos algunas veces en nuestras vidas.  Lo que diferencia a algunas personas de otras es que lo toman de maneras diferentes. ¿Para mí? Con el miedo uno tiene dos caminos:

 

O el miedo te paraliza

 

O el miedo te impulsa

 

lo importante es ser muy consciente de esto y empezar a trabajar en tomar los miedos como impulsores y no como paralizadores. Eso que dicen por ahí de que hay que enfrentar los miedos es literalmente cierto pues, solo enfrentándolos los vencerás y podrás probarte una y otra vez que la gran mayoría de ellos solamente son mentiras que nuestra propia mente crea. Creo que puedes empezar tu proceso enfrentando miedos chiquitos y poco a poco te vas retando a vencer miedos más y más grandes, así lo hice yo desde muy niña y todavía hoy cuando he sentido miedos que me aterrorizan completamente, me cojo de la mano con mi Dios y salgo a enfrentarlos, los lloro, pero los lucho hasta llegar al otro lado, sí, AL OTRO LADO DEL MIEDO donde te das cuenta que es ahí, detrás de los miedos, que están las cosas más divinas de la vida.

 

Para hacerte un poco más claro el tema te voy a compartir algunos de los momentos más difíciles que he vivido como emprendedora, momentos en que el miedo me invadió, pero me paré y lo vencí saliendo siempre victoriosa, feliz ¿y lo mejor? Con muchos conocimientos nuevos e invaluables:

 

Cuando decidí emprender con We Love Nails yo estaba estudiando administración de empresas en el CESA y preciso entraba a prácticas empresariales ese semestre. Siempre me encantaron las finanzas y busqué mi pasantía en una Banca de Inversión. La conseguí y firmé contrato con ella durante 1 año. Paralelo a esto empecé a andar con We Love Nails, yo había sido bar tender dos años durante los semestres anteriores de universidad y tenía varios amigos en el mundo de los bares así que decidí pedirles permiso para hacer uñas en las terrazas de ellos durante las horas muertas los fines de semana y después de tocar muchas puertas, oír cien veces las palabras “¡estás loca!” uno de ellos permitió que We Love Nails entrara al suyo. El negocio consistía en que nosotras hacíamos manicures y traíamos personas al bar durante las horas en que nadie iba, el dueño del establecimiento se quedaba con el consumo de nuestros clientes y nosotras nos quedábamos con lo de nuestros servicios hechos. Así empezamos a trabajar el 4 de agosto de 2012, hicimos toda la campaña de expectativa a través de las redes sociales, yo capacité a dos manicuristas en temas de arte en uñas, compramos en Estados Unidos los insumos necesarios para prestar nuestros servicios ¡y arrancamos! La agenda se llenó desde el día #1 y cada día se llenaba más y más hasta llegar al punto en el que conseguías cita dentro de uno o dos meses. Al darme cuenta de que el negocio estaba funcionando y de que las mujeres cada día lo querían más y más decidí hablar con mi universidad y decirles que me dieran la oportunidad de hacer mi práctica emprendiendo con esta nueva empresa. Me reuní durante tres meses con los encargados del área de pregrado, con el rector y hasta con la Junta Directiva del momento y después de mucho luchar terminaron dándome su apoyo y por primera vez en la historia del CESA dejaron a un alumno hacer sus prácticas empresariales CREANDO empresa. Yo ya había estructurado todo el business plan del negocio, ya había hecho el modelo financiero y ya había conseguido los socios capitalistas que iban a inyectar capital a la empresa para poderla montar y hacerla una realidad. De manera que dejé mi trabajo en Banca de Inversión y me fui, de 21 años y sin ningún tipo de experiencia, a montar lo que sería el primer bar de uñas de Latinoamérica y mi primer gran emprendimiento. ¿Sentí miedo? TODO EL TIEMPO, pero sabía que si no intentaba y sabía que si no luchaba en ese mismo momento mi idea iba a morir o simplemente alguien iba a llegar y la iba a montar antes que yo. Logré emprender mi gran primer sueño y puse mi semilla en El CESA, con otros emprendedores, para que existiera El CLE o Centro de Emprendimiento donde hoy no solo apoyan a los estudiantes en la materialización de sus sueños, sino que además les dan impulso financiero y acompañamiento de mentores especializados, entre otros. ¿Qué habría pasado si no hubiera intentado? ¿si me hubiera dejado derrumbar por las dificultades o por el miedo de no saber cómo hacer las cosas? Las cosas las fui aprendiendo y las fui haciendo en el camino, como dicen por ahí “se hace el camino al andar” lo importante es dar ese primer paso y de ahí en adelante nunca parar.

 

Otro de los momentos más duros en mi historia de emprendimiento fue hace aproximadamente tres años, pues, acabábamos de pasarnos del primer local en el que estuvimos con We Love Nails a uno mucho más grande y la inversión que tuvimos que hacer para adaptar el espacio fue alta. Cuando les digo que nos acabábamos de pasar a este lugar quiero decir que llevábamos poco más de un año ahí. Habíamos firmado contrato por dos años con los dueños y estábamos contentos y felices ahí. Pero un día recibí una llamada que me dejó muy preocupada, era la dueña del sitio y quería reunirse conmigo para ¨hablar¨. Desde ese mismo momento empecé a temblar, pues me imaginé lo peor y lo peor después pasó: ¡NOS PIDIERON EL LOCAL porque iban a construir un edificio y necesitaban tumbar la casa en la que estábamos! ¡Qué angustia! Nos dieron 6 meses para conseguir a dónde irnos, pero en ese momento encontrar un lugar con las características que nosotros necesitábamos y que se adaptara al presupuesto que teníamos estaba muy complicado, pasó el tiempo y pensé un millón de ideas hasta que decidí que la estrategia a presentarle a mis socios era la de crecer, pues fue la única forma en la que se me ocurrió que podíamos ampliar nuestro presupuesto para poder tomar una casa con el espacio que requeríamos. Les hice la propuesta y aunque era algo arriesgado todos estuvimos de acuerdo en hacerlo, íbamos a crecer el negocio adicionando nuevos servicios para nuestras clientes. Después de aprobada la estrategia logramos conseguir la casa que se adaptaba a lo que buscábamos y montamos un We Love Nails espectacular de 300 metros. El reto no fue nada fácil, pues dar a conocer varios de los servicios nuevos a las clientes fue todo un trabajo, el mercado colombiano entró en una época difícil, pero se luchó y hoy en día We Love Nails ya lleva ahí más de un año y continúa trabajando. ¿Qué si me dio miedo? ¡CLARO QUE ME DIO MIEDO! Pero si no intentaba crecer mi empresa entonces me tocaba despedirme de ella en ese mismo momento y para mi esa no era una opción, We Love Nails no iba a morir ahí.

 

El tercer momento más fuerte hasta hoy en mi historia de emprendimiento fue tomar la decisión de vender mi primera empresa We Love Nails. Soltar y dejar ir las cosas en este mundo terrenal es uno de los retos más grandes para nosotros como seres humanos, está en nuestra naturaleza el apego a las cosas, a las personas y a las situaciones. Claramente para mí no fue nada fácil soltar a mi primer bebé, mi primer sueño materializado, mi primera empresa. Desde el tercer año de We Love Nails tuve la bendición crear otras dos empresas, Mama Soaps y Boost.  La primera se la monté a mi mamá al ver la pasión con la que hacía sus jabones todos los días, la segunda la monté sola en respuesta a varios emprendedores que me pedían que les enseñara a mover sus redes sociales o que yo misma se las moviera. La mayoría de mi atención, sin embargo, la tenía siempre en We Love Nails y las otras dos compañías las fui creciendo y organizando poco a poco. Llegó un momento, hace aproximadamente 1 año en el que decidí evaluar si todavía era realmente feliz con lo que estaba haciendo en mi nail bar y empecé a darme cuenta de que no lo era. Si, lo que me llenó la vida de muchas sonrisas durante 4 años ya no me la estaba llenando igual por muchísimas razones y por el contrario mis otras dos empresas me daban cada día más y más ganas. Los tiempos de Dios son perfectos y empezaron a darse las cosas para que yo pudiera dar el paso de tomar la decisión de vender mi participación en la empresa y dedicarme a lo que era mío y de mi familia de verdad.  Por apego no quería vender a mi We Love Nails, pero sabía que por mi felicidad y tranquilidad era lo mejor que podía pasar. Así que una vez más sentí ese miedo horrible, sentí sus mentiras, rápidamente lo enfrenté tomando la decisión que mi corazón me pedía que tomara y lo hice, VENDÍ. Después de haber vendido dediqué tiempo para mí, para viajar, para llenarme de cosas lindas otra vez, para pensar y para volver a armar mi estrategia de vida. Decidí enfocarme en crecer Mama Soaps pues me apasiona, la comparto con mi familia que tanto amo y sé que puedo hacer de ella un gigante. ¡Así que vamos por ese sueño! Una vez más, con la mejor energía, todas las ganas, miles de experiencias pasadas, aprendidas ¡y siempre lista para descubrir las bellezas que están detrás de cada miedo!

 

Aquí la prueba, mis emprendedores lindos, de que en esta vida nada es fácil, que los retos vienen generalmente acompañados de miedos que buscan paralizarnos, pero nuestra fortaleza está en hacer un alto en el camino y decir: YO PUEDO CON ESTO. Evalúa siempre si vale la pena dejarse paralizar, evalúa si quieres llegar a los 80 años, mirar para atrás y darte cuenta de que no hiciste nada de lo que soñabas hacer en tu vida por culpa del miedo. ¿Por qué no mejor lo intentamos todo? planea ¿y con ese plan en tu cabeza?¡intenta! ¿Y si no se dieron las cosas? pues aprendiste y te aseguro que cosas mejores llegarán, porque siempre cuando se lucha al final se gana.

4 comentarios en “#4 Sobre el Miedo”

  1. Wao, muy lindas palabras de aliento para los que vivimos llenos de miedos, gracias por compartir tus historias me encanta leer historias de mujeres exitosas y emprendedoras, desde un inicio me encantó we love nails y leyendo tu historia hasta angustia sentí cuando leia q lo debias vender pero cuando llegue al final, me senti bien por ti, porque estas feliz y mas enfocada que nunca en tus proyectos, lateralmente me toco tu historia y me dio full ánimo y aliento, porque justo estoy pasando por algo parecido nuevamente gracias bella…

  2. Hola Daniella llevo varios meses siguiéndote y de veras que eres un ejemplo de mujer empoderada, me alegra que tengas tú página y así nos cuentes todas tus experiencias. Yo soy Yésica Vasquez, tengo un centro de estética y todos tus tíos son elementales, gracias y gracias

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